El Mirador de Guatifay

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Por Gregorio Barreto Viñoly

 

 

Del cine en el entorno del municipio de Haría

El cine es uno de los inventos que más ilusionó a la gente de todas las edades y sexos, pues se daba la oportunidad de ver diferentes escenas, la mayor parte de ellas muy bonitas, cosa que viene desde el siglo XIX, pero que en Canarias llegó un poco avanzado el siglo XX, y que en Haría se vio por los años de 1920, en la modalidad de cine mudo, pero que aunque de forma deficiente o incompleta, interesaba mucho a la gente, porque era una novedad que importaba ver, y así se pasaba el tiempo un poco entretenido.

 

Como se dice anteriormente, primero llegó a Haría el cine mudo y se daba en un salón que era de Don José Socas Betancor, allá por los años de 1920-1930, por Don Aquiles Heitz Augier, que casó por 1923 con Doña María Lasso Morales y le ayudaba, y en paralelo también Don Amador, ello luego en Salón de los padres de Doña Ginesa González González, que fue antes la Casa de la Cilla, y ahora el Supermercado de Pepa.

 

Luego en los años de 1946-1947 fue cuando llegó a Haría el denominado ‘cine jablaó’, o cine normal hablado, de la mano del natural de Haría, casado en Máguez, Don Antonio Mesa Cedrés, que trabajaba en principio para Don Francisco Sáenz Infante, y tuvo funciones de cine en el pueblo de Haría, los miércoles, sábados y domingos, y también daba funciones de cine en el pueblo de Máguez, los días de domingo por la tarde, un poco antes de la función que también daba en Haría Don Antonio Mesa.

 

El cine lo daba en Haría Don Antonio Mesa Cedrés, también en el salón que era de padres de Doña Ginesa González González, ello después de que se marchara de Haría el batallón que estuvo ubicado en tiempo de la posguerra en Haría, que estaba destinado a Intendencia, y en el pueblo de Máguez, se daba en la entonces Sociedad Casino, después Centro Democrático de Máguez.

 

Recuerdo los principios de las funciones de cine que daba en Máguez Don Antonio Mesa Cedrés, en los años de 1940, cuando yo estaba en la escuela, y los chicos oían con mucha ilusión los relatos de algunos otros que iban y contaban.

 

En el cine se daba una infinidad de películas, pero las que más gustaban eran las del Oeste, las mejicanas, con esos grandes cantantes como Jorge Negrete, Pedro Infante, Miguel Acebes Mejías, María Félix y otros varios, y las muy graciosas que estaban basadas en el humorista tan afamado como fue Mario Moreno (Cantinflas).

 

Los más interesados que estaban en el cine eran realmente los jóvenes de Haría y también los de Máguez, los que se iban caminando, subiendo y bajando el Camino de Los Cascajos, y veces lloviendo, pero la sangre de la juventud aguantaba bien el golpe.

 

Pero todo tiene su época, y resulta que en el año de 1953 se creó una tremenda afición, fanatismo y rivalidad futbolística entre los pueblos de Haría y de Máguez, y fue tanto el interés que se creó que el fútbol acabó con el Cine, pues Don Antonio Mesa tuvo que cerrar, pero además acabó también con la afición a la lucha, que era fuerte.

 

Después, en los años finales de 1950, hubo otra gran afición por el cine y surgieron Don Francisco Rodríguez Toledo, el Cura Don Juan Arocha Ayala y David Jota Nieves, entre los cuales se llegó a crear una gran rivalidad entre sus simpatizantes.

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