El Mirador de Guatifay

gregorio

Por Gregorio Barreto Viñoly

 

 

De la antigua caza de pardelas en nuestro entorno

 

En el entorno de las Islas Canarias ha habido desde los tiempos más remotos una afición por la caza de pardelas, aunque destaca el interés que ha habido en la isla de Lanzarote y sus islotes del Norte, pero eso ha sido como un vicio dominante para los cazadores más aficionados, llegando a veces a perder la vida por imprudencia. También ha habido en La Gomera y algo en otras islas del Archipiélago.

 

Digamos que la afición por la caza se ha centrado a sitios concretos, y puede decirse que el islote de Alegranza, ha sido el punto que ha contado con más abundancia de pardelas, pero también el islote de Montaña Clara ha sido un lugar de mucha pardela, y además ha sido un lugar apetecido, pero muy peligroso, los Riscos del Norte de Lanzarote, pero también fue un lugar de muchas pardelas, toda la zona del Malpaís, con muchas cuevas, muchas de ellas estrechas y peligrosas. Además las gentes de esta Isla al menos, se hacían sus viajes a las Islas Salvajes. Pero hay que tener en cuenta que la caza de pardelas no ha sido libre, ya que ha estado sometida a períodos hábiles de caza y también de veda, y normas de Medioambiente, pero hace ya varios años, que la pardela está considerada como una especie protegida y por tanto, está prohibido cazarlas.

 

Pero la venta de pardelas era algo ordinario antes hasta los años de 1950, y aún se recuerda de gente que salía con un burro y hasta con camello, por las calles del Municipio de Haría, procedentes de Órzola, vendiendo pardelas, y se iban hasta a Arrecife, y eran ejemplares de caza muy apetecidos, aunque tenían una capa de grasa bastante gruesa, pero la gente ya sabía cómo aprovecharlas en la mejor medida.

 

Puede decirse que el centro de la caza de pardelas se hallaba en la isla de Alegranza, y el dueño de la isla, Don Manuel Jordán Franchy, ya tenía seleccionados unos pardeleros expertos, de Órzola, que estuvieron muchos años, hasta que vino la prohibición, y fueron especialmente Don Francisco Dorta Caraballo y Don Tomás Ramírez Curbelo. Don Eduardo Jordán, propietario de la isla, dijo que se llegaron a contabilizar hasta 12.000 pardelas en un año, como lugar de más abundancia.

 

Estas pardelas se entongaban y algunas se pasaban a garrafones con boca ancha.

 

También, hasta los años de 1960 y 1970, iban grupos de personas, con la autorización debida, a la isla de Alegranza y disfrutaban de lo lindo, y se estaban varios días aprovechando del producto de la caza y de la pesca, regándolo con un poco de vino.

 

Se recuerda de haberse sucedido hasta algunos desriscados por atreverse al riesgo, en los riscos del Norte de Lanzarote, y también se pasaron muchos apuros por peligros, en el islote de Alegranza, como también se recuerdan los apuros pasados por algunos cazadores en las estrechas cuevas de la zona del Malpaís.

 

La pardela es un ave marina emigratoria, que recorre distancias enormes.

 

La propiedad de estos islotes ha sido en especial, de gentes del municipio de Haría, siendo Alegranza de don Manuel Jordán, y Montaña Clara ha tenido muchos condueños, que han sido en su mayor parte de Máguez y también de Haría.

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