El campesino y la lluvia. Por Reyes Concepción Betancor

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Le pido al cielo que llueva,

que el agua empape la tierra,

que al levantar los ojos,

las gotas resbalen a chorros.

 

Soy campesino

que la tierra ha de labrar.

No soy peregrino,

tengo un sitio donde estar.

 

Mueren las hierbas secas,

al suelo nadie alimenta.

Hinco mis rodillas

buscando las semillas

del millo ya plantado,

de las papas a su lado,

de las cebollas que no crecen,

de mis esperanzas que se desvanecen.

 

Lluvia que antes corrías

por barrancos y cañadas,

pero ya de ti

poco queda o nada.

Por las casas te metías

y los muros saltabas.

Regabas los campos

rompiendo en un quebranto

las aljibes ahora vacías.

Ya no se ríe de alegría,

en la calle ya no hay charcos ….

 

¡Qué suenen los truenos

y los relámpagos estallen,

que diluvie en este desierto,

no permitas que te callen!

Que del campesino dueña eres

y, sin el agua, se muere.

 

 

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