Desde mi Atalaya. Por Jesús Perdomo Ramírez

La Torrecilla

 

El pleno del Ayuntamiento de Haría celebrado el 22 de julio de 1912 acuerda vender un trozo de terreno del Termino de Malpaís para pagar la minuta de abogados y procuradores, tras muchos años de litigio, por la defensa de los bienes que afectaban al municipio de Haría. Este Ayuntamiento debió hacer frente a los gastos ocasionados por ello y abonárselos a Rafael de la Torre, José Hernández Arata, Fabián Curbelo Díaz y a Matías y Cirilo Bello Pérez. A Domingo López Fontes se le pagó como representante municipal por defender los intereses del municipio en Las Palmas de Gran Canaria.

 

En 1918, la Corporación municipal pone en venta, a través de una subasta, un trozo del Malpaís de la Corona con que sufragar los gastos que iba a ocasionar la construcción de la casa que posteriormente albergaría al Excmo. Ayuntamiento de Haría. La subasta de los terrenos hizo que fueran a caer en manos de cuatros familias del municipio: Barreto, Rodríguez, Curbelo y López Fontes. Esta última familia fue la que adquirió lo que rodea el Volcán de la Corona y la que cultivó el mayor viñedo de la zona norte de Lanzarote. Así es como se inició la construcción de la famosa Torrecilla de Domingo López Fontes en la segunda década del siglo XX, en pleno corazón del Monte Corona, también conocida como La Torrecilla de los Lajares.

 

En la finca de la Torrecilla podemos observar una edificación tradicional de entidad y valor singulares, de las cuales se ha conformado el núcleo rural: Las Bodegas de la Torrecilla (la Torrecilla de Domingo, incluida en el Catalogo del Plan Insular).

 

La extensa finca preparada para los viñedos del norte dio origen a una de las mejores bodegas de Lanzarote, llamadas Los Almacenes, donde posteriormente se realizó la gran obra de la casa familiar en medio de los mentados viñedos. La producción de los caldos de la viña en sus mejores tiempos llegó a alcanzar una cosecha de más de 200.000 litros al año. El conjunto de la propiedad superaba las 100 fanegas de tierra cultiva.

 

En sus inicios, la finca era administrada por su propietario Domingo López Fontes. Posteriormente, en 1930, cede a su hijo Mariano López Socas la administración de bienes hasta 1945. En ese mismo año se realiza la primera división hereditaria y José Socas Betancor se hace con la administración hasta 1951; por último Isidro López Socas ocupó ese mismo puesto hasta 1960. En 1961 se concreta la participación de los terrenos y fincas para los seis herederos: Dolores, Guadalupe, Mariano, José Domingo, Juan Francisco e Isidro López Socas. Entonces hacen nuevos lagares en los almacenes para que de forma independiente cada uno de ellos realizara la pisada de su uva.

 

En la Torrecilla nace María del Carmen López Arias, hija primogénita del matrimonio de Mariano López Socas y de su esposa Carmela Arias Ruíz.

 

Como encargados de la finca se encontraban personas procedentes del pueblo de Ye como Rafael Betancor Betancor, Manuel Figueroa Betancor, Antonio Figueroa Delgado y Frasco Cedrés entre otros.

En octubre de 1930 Agustín Aldana Lorenzo, quien fuera secretario de Haría y de Tinajo, le dedica a su amigo Mariano López Socas una poesía que titula ‘Canto a la Torrecilla’.

 

La producción de esta finca se comercializaba en el mercado de la isla aunque también enviaban a Las Palmas y Fuerteventura gran cantidad de frutas: duraznos, ciruelas, higos de leche, higos picones, almendras, frutos secos, etc. La venta de vino se comercializada bajo la marca Los Lajares y La Torrecilla.

 

En la época de 1970, durante el apogeo del turismo alemán y en visita turística por la ruta del Malpaís de la Corona, un importante y prestigioso político germano se interesa por la casona denominada La Torrecilla y la adquiere a la familia López Socas en 1973.

 

El cineasta español Pedro Almodóvar comenzó a rodar el 26 de mayo del 2008 la película ‘Los Abrazos Rotos’ en la isla de Lanzarote. Estuvieron unas 14 semanas grabando por toda la isla. La prensa de la época publicaba: “otra localización clave es la Torrecilla, una casa encaramada en lo alto de Haría, en las faldas del Volcán de la Corona”. Allí se ruedan las tres escenas del Hospital.

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