Por Víctor Lemes Niz, especialista en medicina familiar y comunitaria
La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es una obstrucción mantenida al flujo aéreo. Las personas que la sufren debido a una destrucción de sus pulmones tienen cada vez más dificultad para vaciar el aire de los mismos. Esto complica el intercambio de gases y limita enormemente la vida, apareciendo los grandes síntomas, la falta de aire (disnea), la tos crónica y las infecciones respiratorias recurrentes.
¿Por qué?
El principal desencadenante es el humo del tabaco. Desde la Atención Primaria, todo el que desee abandonarlo siempre va a tener la ayuda necesaria. Debemos de ser valientes y desterrar este hábito, pues la pérdida pulmonar no se nota hasta que ya es demasiado tarde y está avanzada.
Siempre es un buen momento para dejarlo. El cese supondrá un “stop” en la destrucción de nuestros pulmones. El tabaco estaba cada vez menos presente en nuestra sociedad, pero la industria tabacalera nunca descansa, se ha reinventado para seguir matando, para seguir lucrándose.
Ha creado los “vapers” y los cigarrillos electrónicos. Dispositivos peligrosos que quien los usa generará EPOC, además de otros procesos de enfermedad. Al mismo tiempo, enfermedades propias, como la lesión pulmonar asociada al vapeo (EVALI), la bronquiolitis obliterante, la faringitis, la tos crónica o el cáncer.
Atención Primaria será siempre un apoyo. Un apoyo que quiere ser luz y esperanza, como la que cada mañana vuelve a surgir tras el Roque del Este, con cada amanecer, recordándonos que siempre es buen momento para empezar de nuevo.