Balcón de Haría. Por Gregorio Barreto Viñoly

Gregorio BarretoAntiguamente las personas convivían con sus animales domésticos

 

Antiguamente en la mayoría de las casas rurales había muchos animales domésticos que convivían dentro de la casa con la familia, los cuales se situaban detrás, en el patio o traspatio de la casa, y es que eran muchos y de todas las variedades, que contribuían o aportaban algún beneficio a la familia, de alguna de las maneras.

 

El animal que se tenía muy a mano era el burro, ya que hacía falta todos los días, y a veces varias veces al día, para el desplazamiento de un lugar para otro, aunque fuera una distancia corta, pero era lo que más se utilizaba, al no contarse con ninguna clase de vehículos, e incluso ni había bicicletas.

 

Estos burros a que me refiero eran los utilizados por los agricultores más ordinarios, pero dentro de ellos, o ya catalogados como caciques, había algunas casas que contaban con un caballo, muy raramente, y algunos otros con alguna yegua y también algún mulo, que servían más que nada para el traslado a y desde las fincas.

 

Algunas familias de agricultores tenían un camello, que se utilizaba más bien para recoger toda la sementera desde los campos hasta la era, donde luego se trillaría o trataría.

 

Hay referencias de censos del recuento de estos animales grandes, y como más importantes y corpulentos como son los burros y los camellos, y resulta que según los censos referidos a los años de 1950, los camellos llegaban al número de 200 y los burros se situaban en unos 400, y ello es un montón de animales para un municipio como el de Haría, que realmente es simplemente mediano, pero que era muy activo en la agricultura.

 

Pero en todos los pueblos había que buscarle un espacio para colocar el corral del cochino, y no faltaba un cochino negro en el corral, que era la raza habitual o autóctona, pues había que matar al menos uno el ordinario, en los meses de octubre a marzo de cada año, siendo los meses preferidos los de noviembre y diciembre, y esta matazón se llevaba a cabo en un domingo elegido por el dueño, pues era lo normal antes, y para eso había que avisar antes al veterinario y al matador, pero antes a mediana edad del cochino había que buscarse un castrador y la gente tenía uno como fijo, hasta que llegaron las plagas y hubo que dejar de criar cochinos porque se morían todos, aunque el veterinario podía escapar alguno. Y ya había que contar con tener un cochino chico de repuesto.

 

Pero en dicho espacio o traspatio se colocaban también las cabras, que en número de 4 a 8, solían tener todos los agricultores. Algunos también asociaban alguna oveja, pero lo más que abundaba era la cabra, y algunos hasta tenían macho en la casa para más facilidad cuando tenían muchas unidades de cabras, para macharlas.

 

También en todas las casas criaban sus gallinas, que daban un gran sustento a las familias, y se mantenían mas bien sueltas o en un pequeño espacio cerrado. También algunos criaban conejos, pero eran los menos.

 

Había que tener un hoyo o corral para situar el estiércol que proporcionaban estos animales, lo que luego se aprovechaba para estercolar las fincas.

 

Estos animales consumían mucha agua, y eso que escaseaba mucho este líquido, pero se las arreglaba la gente y había una convivencia que era muy normalita.

 

En casi todas las casas solía haber un perro bardino o también de caza y también un gato.